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No se si a estas alturas de la película sabéis que es Tinder, si no lo sabéis pues os lo digo rápidamente. Consiste en una aplicación móvil para encontrar pareja, amigos, rollete…, pero con grandes dosis de usabilidad y alguna que otra posible percepción ética cuestionable, se puede producir una curiosa sensación en la plataforma, la relación ganado-ser humano en algunos casos se cumple (aunque eso ya son percepciones personales de cada uno).

En la App prima la usabilidad, la interacción y la rapidez a la hora de utilizarla. Uno de los principales logros es que tiene sentido que la comunicación se lance cuando las dos personas están interesadas, al menos en una fase de conocer al otro, interactuar y quién sabe si quedar a tomar una copa o lo que surja. La confianza no suele ser un problema y la gente queda abiertamente (aunque tomando precauciones como quedar en lugares públicos), dado que la comunicación previa, las fotos, la biografía o datos como el perfil de twitter dan tranquilidad para saber quien hay detrás.

Vamos a analizar dos de los procesos del viaje que a mi particularmente más me cuadran, que no son otros que el de Minube y el de Google, y vemos como utilizar Tinder para viajar:

 

PROCESO DEL VIAJE SEGÚN MINUBE

Dentro de este interesante proceso que plantea MINUBE podemos analizar donde está la posición que ocupa Tinder en el proceso de decisión y en el propio viaje. En mi opinión aquí la herramienta se sitúa en dos momentos clave:

  • Entre la reserva y el viaje. En esta etapa también de planificación, el usuario de Tinder aprovecha la aplicación para buscar gente del lugar al que viaja con la que tener contacto, poder enseñarle la ciudad y “supongo” que si surge algo más… “ya somos mayorcitos” jejeje… No creo que el usuario busque abiertamente a gente interesante y sea el objetivo del viaje, ya que la plataforma no está tan afinada como para buscar a gente de un perfil determinado, aunque no lo descartaría en un futuro.
  • Durante el viaje. Tanto para turistas como para personas con mucha movilidad, se utiliza Tinder para improvisar planes a pie de destino con gente local que pueda aportarte conocimiento del lugar y ya de paso que te parezca interesante o te guste físicamente. Los usuarios la utilizan mucho para aprovechar los tiempos muertos y aprovechar densidad de población con la conectividad de grandes ciudades.

 

PROCESO DEL VIAJE SEGÚN GOOGLE

 

  • Planificar. En el momento de la planificación y saber que hacer antes de ir,  es una buena herramienta para buscar planes con gente del lugar. Y si ya de paso te gusta su perfil y te gusta fisicamente mucho mejor. Los usuarios suelen dejar las intenciones bastante claras en la Bio y no tiene por que haber malentendidos. Hay usuarios que no quieren sentirse “utilizados” de guía y lo suelen dejar claro también.
  • Viajar. Como en el proceso de Minube, como compañero de viaje es una herramienta que nos puede evitar tiempos de aburrimiento. Conocer gente interesante también es cultura y no tiene porque ser nada más (si no quieres). Un café en un lugar agradable con alguien del destino que tenga un perfil que te interesa, es toda una “experiencia turística”.

Me resulta curioso ver como integramos e interiorizamos estas herramientas en nuestro día a día. Como una app como Tinder puede llegar a ser un motivo para viajar y un player a tener en cuenta a la hora de organizar las vacaciones. No sería descabellado que en un futuro Tinder nos busque hotel para intimar, restaurante para cenar o venta de aparatitos estilo Sex-Shop. Lo que si está claro es que cada vez la gente utiliza esta plataforma, la herramienta funciona mejor y cubre una necesidad de una forma más interesante para el usuario, cuando su competencia no lo estaba trabajando así.

Me sorprende como hay puntos de inflexión que nos pueden llevar a triunfar o a fracasar, ya que no solo el consolidarnos es la clave, sino siempre ir más allá, derrochar creatividad y facilitarle la vida al cliente, una máxima que en turismo es clave y que Tinder ha descubierto.