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Si esto de la Biometría puede que hace unos años sonara a “cuento chino”, sobre todo después de ver Minority Report. Cuando hablamos con los pies en la tierra del Marketing Biométricco, nos referimos al uso de la técnica de reconocimiento de personas basada en sus características fisiológicas o de comportamiento, para fines “marketinianos”. Como ejemplo, es muy habitual el uso de dispositivos móviles con sensores biométricos como son la cámara y la huella dactilar, para interactuar con nuestro entorno.

Aplicando al conocimiento del cliente, ahora nos resulta más sencillo saber quién, qué, cuándo y de dónde provienen los clientes, la próxima evolución y reto del marketing consiste en determinar  a través de sensores el “cómo” . ¿Cómo se sienten el cliente antes, durante y después del consumo? Aquí es donde los nuevos dispositivos de salud y fitness pueden cambiar el mundo, y donde hay un largo camino para el conocimiento de las marcas.

Los ejemplos sobre esta tecnología son de sobra conocidos sino por el uso si por las películas de ciencia ficción:

  • Escaneo de huellas dactilares.
  • Reconocimiento facial.
  • Exploración geométrica de la mano.
  • Escaneo del iris.
  • Reconocimiento de la voz.
  • Reconocimiento de la firma.

Esta tecnología abre un gran campo en cuanto a la visión relacionada con aplicaciones, experiencias y entretenimiento. Seremos capaces de proporcionar niveles de conciencia biométrica para nuestras aplicaciones, nuestros desarrolladores y nuestros amigos. Esto permite que aumenten los niveles de alcance de la agudeza emocional y podamos desarrollar patrones de consumo usuario a usuario.

Podríamos imaginarnos un mundo donde las opciones de entretenimiento se construyen alrededor de las preferencias emocionales del usuario, donde se podría conocer antes de ir al cine o ver un programa de televisión si se ajusta al patrón de su preferencia emocional que ese individuo tiene. Saber en que momento el cliente está más predispuesto al consumo o determinar cuando no es un buen momento para ofrecerle nuestros productos.

La verdad es que puede parecer bastante invasivo, ya que las marcas juegan a un juego con unas cartas cada vez más marcadas. Por otro lado, es necesario un control de la privacidad que aborden estas actividades, ya que seguro que hay más de uno que no le apetece que le estén leyendo el gesto para saber lo que necesita en cada momento.

Estaremos expectantes de como las marcas hacen uso de esta tecnología.