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Mi reino por un plato de lentejas (en tu casa)

Si algo he tenido claro desde que empecé a estudiar turismo es que una de las máximas más importantes a la hora de viajar es conseguir disfrutar de la autenticidad que te ofrece el destino, dejar que la cultura te atrape y dentro de lo posible sentirnos uno más en un entorno totalmente ajeno al nuestro. Si hay alguna forma de capatar esa cultura es de la mano de personas autóctonas que residen en el lugar, disfrutar de su día a día, saber donde van a comprar, que cocinan habitualmente, como se socializan…,

Llegar a ese nivel de conocimiento del destino y de integración es complicado si viajamos con experiencias paquetizadas o simplemente por nuestra cuenta y haciendo caso a las mil guías, a los miles de comentarios, a tus colegas, a los colegas de tus colegas… se me hace muy complicado, incluso tanta información abruma y genera confusión en el turista.

¿Como solucionamos esto?

Recientemente están surgiendo sistema de alojamiento libres que permiten a cada individuo comercializar su vivienda, habitaciones de invitados,  barco,  casa en el campo…, Ejemplos hay varios:

Es de sobra conocido el miedo que infunde esto a los alojamientos regularizados y las batallas que ya se están librando para que no se vayan de rositas. Pero… ¿por que realmente estos modelos pueden comerse un buen trozo del pastel?

  • Porque permiten conocer el destino de la mano de personas del lugar con la que se crea un vínculo.
  • Porque tienen precios muy competitivos.
  • Porque las plataformas son muy potentes y trabajan muy bien la socialización de la web.
  • Porque es un modelo “win to win”  todos ganamos, desde el propietario, la plataforma y el cliente final.
  • Porque no solo es comercialización, tienen un valor de libertad, de autonomía y de autenticidad que otras plataformas puramente comercializadoras no tienen.
  • El mismo alojamiento puede llegar a ser único y especial.
  • Compiten en variedad y en localización con los mejores hoteles.

Estos son algunas razones por las que deberían de preocuparse los hoteles, ya que muchas veces no importan lo altos que sean, lo bonitas y espléndidas que sean las recepciones o de la tela con la que hagan las cortinas, en la mayoría de los casos es la sensación de sentirte en el lugar adecuado y en el momento adecuado, ya que es en ese momento donde una casa “cualquiera” puede competir con el mejor de los hoteles en igualdad de condiciones.