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Ante un panorama estancado y con una situación de crisis a las espaldas,  las ideas florecen. El ser humano está creado para superarse ante las adversidades, y esta situación no es ni más trágica ni más difícil de superar que otras de las que hemos conseguido salir. Yo no soy un experto en la materia, pero la economía y a legislación está construidas de las personas y para las personas, por lo que deberíamos de sentarnos más a reflexionar en estas cuestiones, y sobre todo, desde un punto de vista más humano.

Volviendo al tema del artículo, debemos analizar lo que ocurre, que no es otra cosa que el aprovechamiento de la tecnología y de determinados vacíos legales, un excelente caldo de cultivo para la proliferación de nuevos proyectos, en base a modelos de negocios más adaptados a las necesidades de los mercados.

Por lo tanto, si metemos en una coctelera, buenas ideas, modelos de negocio, conocimiento del mercado y una situación legal cuanto menos que confusa, pues lo que obtenemos como resultado son potentes proyectos apoyamos por grandes fuentes de financiación y dispuestos a luchar con uñas y dientes con empresas con conceptos obsoletos y con administraciones, como diríamos en términos futbolísticos… “con poca cintura”.

Si nos ceñimos más a la parte de alojamiento, parece que Airbnb es la única, aunque hay muchísimas más. No me quiero olvidar, que en este debate, también se pone en juego la libertad de todo ciudadano de alquilar su vivienda, y parece que ese factor no interesa demasiado comentar. Si es verdad que existe una supuesta competencia con el hotelero, pero creo de verdad, que esa no es su guerra.

Ya que la administración se encarga de salvaguardar los intereses de “todos” sus ciudadanos, como empresarios, hoteleros, emprendedores…, dediquémonos a analizar que está ocurriendo con la demanda y que podemos hacer para aprender de todo esto:

Airbnb

  • Transacciones sencillas y seguras: En Airbnb apuestan por un estupendo y seguro  sistema de pago, de forma que el dinero queda retenido hasta que el viaje está completo, mejor prevenir que curar, de esta manera siempre podremos controlas los cargos o las solicitudes de reembolsos. No es perfecto, pero es más cercano a una experiencia de hotel, si la satisfacción no es la esperada o no se cumple las expectativas
  • Transparencia entre el alojamiento y el alojado: Tradicional la comunicación entre alojamiento y cliente, o entre cliente y cliente era opaca. Ahora la cosa cambia, podemos contrastar opiniones, leer otras que ya se han mantenido y todo desde el sentido común y la transparencia. Como dirían en mi casa del pueblo: “hablando se entiende la gente”, así de sencillo, no hay que tener miedo al que dirán.
  • El sistema de búsqueda es simplemente…sencillo. A la altura de cualquier otro comparador del mercado, Airbnb ha tenido también personalidad para esto. Puedes consultar precios, lugares, servicios…, todo de forma fácil, y mejor cuando te lo cuentan los propios propietarios. Los tiempos de los textos formales, el “no te lo pierdas” y la corbata en mi opinión pasaron hace tiempo. No quiero que me cuenten como serán mis vacaciones como si tuvieran metidos una “escoba por el culo”, (perdón por la expresión).
  • Donde llega Airbnb, no llega nadie. Aprovechando la frase del Mitsubishi Montero, Airbnb aprovecha la baza de la versatilidad que posee su red de alojamientos. Esta puede ser uno de los factores por los que Airbnb puede competir con cualquier hotel, ya que hay zonas donde no hay hoteles pero si hay personas dispuestas a alquilar su su vivienda, cuarto de invitados, castillo, sofá, iglú, barco… esto extrapolado a que nos salimos de lo convencional, del núcleo duro de turistas, hace que nuestro viaje vaya teniendo un cariz especial.
  • Las viviendas no corren peligro. Pese al boicot que los medios tratan de realizar y el desprestigio generalizado con noticias sobre deterioros, inquilinos que nos quieren marcharse…, los problemas son residuales, cuando se acabe la nueve de popularidad de estos sistemas, ya no “ocurrirá nada”.  En cuanto a los hoteles es un milagro encontrar uno donde no haya tenido miles de problemas, y después de trabajar en hoteles, te puedes esperar DE TODO. En Airbnb existe  una garantía al anfitrión que cubre la propiedad por una cantidad de hasta 35 000€ por los daños sufridos, una forma de subsanar posibles problemas.

Después de este pequeño repaso sobre la relación de los cambios que se producen a nuestro alrededor y como la oferta se adapta al entorno (unos más rápidos que otros) es interesante que como profesionales del marketing no perdamos de vista estas tendencias convertidas en realidades. Airbnb ya lleva 2 años entre nosotros, y aunque todavía lo tratamos como un jovenzuelo ha irrumpido con mucha fuerza, incluso hay noticias sobre su posibilidad de adquisición por parte de Booking. Lo que si está claro es que debemos dejarnos las rigideces, vivimos en una era que demanda cambio, versatilidad, renovación y dinamismo, y aunque había muchos que pensaban que no les tocaría… ¡ERRORRRR!, a todo nos llega nuestro “San Martín”, antes fue a la música, al cine,  ahora es al hotelero, a los taxistas, a los restaurantes…, los tiempos cambian ¡¡Señores!!, es hora de admitirlo y de sumarnos al carro, la otra opción puedes imaginártela. Aunque la pataleta sea cuantiosa, de poco servirá.

Imagen gracias a: http://images.bwbx.io/