El tema de “Experiencias” hay que reconocer que está un poco quemado, viajar siempre ha sido una experiencia, pese a que los responsables de Marketing ahora nos haya dado por utilizar este “palabro”. Si es verdad que el viajero busca en relación a un mercado de sobreoferta, obtener más por menos.  Las experiencias masivas hechas para “grandes rebaños” han paso a ser experiencias más personalizadas. Se invierte más tiempo en conocer al viajero y en analizar sus necesidades, y es ahí cuando los destinos o cualquier tipo de negocio turístico empieza a ser competitivo.

Los destinos deben de ser capaces de llegar al momento de toma de decisión.

Cuando pensamos donde será nuestra próxima aventura, solemos pensar casi siempre en relación al destino donde queremos ir. Condicionamos esa toma de decisiones a una conversación con un amigo, un anuncio en televisión, un post en el blog de turno o simplemente una fotografía en el periódico, ahí empieza nuestro viaje.

Los destinos deben de ser capaces de llegar a eses momento en el que se toma la decisión. Sus costosas maquinarias de marketing deben canalizarse hasta el día a día del usuario con propuestas atractivas. Esa exigencia que planteamos antes debe de ser satisfecha. La conectividad hace que la información fluya más deprisa y es importante que el destino sea participe de esas conversación y transmita un mensaje supervisado, a partir de una planificación previa.

El destino debe de ser canalizador de experiencias locales en todo el proceso de promoción y venta

Teniendo en cuenta todos los procesos sobre los que el viajero pasa hasta que reserva el viaje y donde este es sensible a ser “convencido” sobre que destino elegir. Aportar información razonada sobre como de importante es el destino y que valor transmite a nivel local es clave. La corriente de viajeros que buscan la autenticidad del destino es cada vez mayor y si se pierde la identidad del destino se perderá una potente herramienta de promoción.

Facilitar la planificación de viajeros a partir de itinerarios 

La forma más común para promocionar un destino (y hay que reconocer que muchas veces nuestra mente trabaja así) es crear una gran lista de atracciones, restaurantes y hoteles que permitan a los viajeros seleccionar lo que les interese. Todo lo que el destino ofrece debe de transmitirse, como experiencia a la carta sobre temáticas determinadas que sean novedosas y que sorprendan al viajero. Los itinerarios focalizados son formas de simplificar la oferta y de dar una imagen de experiencia cerrada, para esos viajeros que quieren algo nuevo e inmediato.

Potencia la marca del destino con todo tipo de embajadores

En Turismo esto lo podemos hacer como en ningún otro sector. Las historias más conmovedoras y potentes relacionadas con experiencias vienen por lo general de personas que ya han visitado tu ciudad y han hablado de ella. Aprovechar esa información, ese contenido y generar nuevo a través de las impresiones y de las “experiencias” de viajeros que han encontrado lo que estaban buscando, hacen de esta una herramienta muy útil.

Que las marcas destino animen a los viajeros a compartir experiencias en VIVO

Partimos de la base que muchas personas que viajan quieren hablar de sus viajes y presumir de ello. La tecnología actual (Periscope, Facebook Live…) facilita que todos podamos ser reporteros en tiempo real desde casi cualquier punto del planeta.  Animar a los viajeros que nos etiqueten y nos cuenten sobre como está siendo su viaje es una base muy interesante de experiencia y feedback.

Apuesta por experiencias exclusivas que sean menos conocidas

El término “disruptivo” aquí viene como anillo al dedo. Si el destino sigue haciendo siempre lo mismo seremos previsibles y por lo tanto el viajero se cansará y nos encasillará como algo concreto. El objetivo es optimizar al máximo los recursos del destino para ofrecer al viajero nuevas experiencias adaptadas a sus necesidades en momentos diferentes del año. Exigirá esfuerzo por parte del destino pero tendremos muchos más motivos para comunicar que es lo que hacemos en el destino y porque el viajero tiene que venir a visitarnos.

Estas pueden ser 5 ideas sobre como potenciar el marketing de destinos y como generar en el viajero esa sensación de: “Yo quiero ir ahí” porque reconozcámoslo, muy chungo tiene que ser el lugar para que no podamos extraer potenciales experiencias interesantes. Ahora solo queda pensar como estructurarlas y transmitirlas de una forma ordenada y estéticamente atractiva.