Esta incertidumbre a la que nos enfrentamos diariamente todos los profesionales que nos dedicamos al marketing turístico hace que necesitemos actualizarnos y reciclarnos constantemente. Creo que es precisamente esas sensación de “enormidad” y de multiplicidad de factores lo que nos hace no bajar la guardia y siempre tener la necesidad de aprender más y más. Si nos detenemos por un momento y miramos a nuestro alrededor nos daremos cuenta de la gran cantidad de incógnitas y de posibilidades que el mercado ofrece, y como estas inciden directa o indirectamente en el usuario. Porque no nos engañemos, el “capo” de todo este tinglado que denominamos marketing es el cliente, que es el que financia nuestras idas y venidas de olla (en el buen sentido).

A modo de recopilatorio de posibilidades me gustaría hacer una relación de incógnitas y de batallas abiertas que debemos tener en cuenta todos aquellos profesionales que nos dedicamos al sector turístico. De hecho me gustaría que aportarais aquellas que consideréis interesantes, prometo que las incorporaré con una merecida mención. Allá vamos:

  • Personalización y estilo de vida: La personalización de la oferta y la segmentación es un importante reto en el sector turístico. Aunque este fenómeno o modelo llevado al extremo puede ser perjudicial, por lo que debemos tener en cuenta en que medida adaptamos estas ofertas de nicho a nuestro producto/servicio.
  • Móvil: El teléfono cada vez toma mayor importancia en el consumo de información y en la conversión monetaria de la actividad turística. Acciones como el pago a través del dispositivo móvil o la importancia que Google atribuye en su algoritmo a las webs adaptadas a dispositivos móviles, no hacen sino acentuar la importancia del móvil en la vida del ciudadano, y por lo tanto en el proceso del viaje.
  • Velocidad: El tiempo es un factor limitado y puede que cada vez seamos más consciente de que no queremos perderlo de forma innecesaria. Queremos que la tecnología sea un medio que mejore la inmediatez y no una barrera que nos dificulte el disfrute de productos/servicio. Por lo tanto reducir tiempos de espera, de carga, de envío…, siempre es percibido por el cliente como algo positivo.
  • Pay Media. Las redes sociales  de cara a las marcas han evolucionado a un universo determinado por el contenido, la interacción y necesariamente el pago por visibilidad. La reducción de la visibilidad natural y la ausencia de un posicionamiento orgánico, hacen que se deba pasar por caja a la hora de ser más visibles en redes sociales.
  • Dispositivos inteligentes: Aquí me gustaría reseñar lo que comúnmente se denomina “el internet de las cosas“. Cada vez la comunicación y el intercambio de información entre dispositivos en más evidente. Ya sea en forma de relojes inteligentes, básculas, zapatillas, frigoríficos…, todo aquello que esté a nuestro alcance no es ajeno a la generación de información y por lo tanto a su aprovechamiento.
  • Generación Millenials: Se habla mucho de este segmento, y  no me queda claro si es por lo interesante de su peso específico o por el poder de prescripción. Lo que no cabe duda es que es necesario adaptarnos a sus necesidades, dado que son la tendencia que desembocará en una constante más generalizada por otros grupos sociales que ven en estos un ejemplo a seguir.
  • Consumo Colaborativo: La economía del compartir  de sus marcas como Uber y Airbnb están ganando mucha tracción. Hay que seguir muy de cerca sus movimiento, ya que debajo de unos valores universales de solidaridad y compromiso social en base a bajas comisiones y a una legislación en pañales, hay grandes fondos financieros que ven en estas compañías, una forma igual que otra de seguir ganando dinero.
  • Distribución: La “megaintermediación” se ve aumentada por nuevas fórmulas de intermediación, canales de nicho que buscan llevarse su trozo de pastel llegando a clientes con necesidades muy específicas. La batalla entre la intermediación y la venta directa seguirá con las espadas en todo lo alto. Muchos son los que ya han despertado, aunque puede que demasiado tarde, ya que la labor de alienación ya está hecha.
  • Integración multidisciplinar en marketing: Aunque esto va más allá del Marketing Turístico, las disciplinas de marketing, ventas, gestión y distribución cada vez están más cercanas. Todas son necesarias y se necesitan entre sí más que nunca. Al final el cliente es el que es y cuanta mayor información tengamos mejor adaptaremos nuestras estrategias.
  • Big Data (mi tesoro): La gran maquinaria de producir datos sobre grupos, marcas y vendedores sigue creciendo. Los datos están desarrollando marcas más inteligentes y obligadas a elevar sus habilidades. Se necesita aportar más creatividad y generar mayor cantidad de métricas. El siguiente paso será poder asimilar tal volumen de información, y que esta esté t al alcance no solo de las grandes marcas, sino del empresario medio que necesita tener informes procesados e interpretados, que faciliten su labor de toma de decisiones.

Estas son algunas de las incógnitas en marketing turístico que desde mi punto de vista son más viables y reales. Hay algunas otras pero todavía están a años luz del consumidor o ya han quedado en la cuneta. Lo que si es cierto es que el turismo es muy variable, lo sabíamos desde que empezamos a estudiar, por lo que ya nos avisaron. Por otro lado también es importante saber que este sector es muy dado a bailar al son de los más “gordos”, que luego a su vez están supeditados al cliente…, es un bucle que nos marea pero que también nos encanta.

¿Alguna incógnita interesante que se haya quedado en el tintero?