El otro día realicé un post en relación al de hoy (enlace), trataba sobre la relación que hay entre los agentes implicados en la experiencia turística del lugar (que son todos y cada uno de los habitantes del destino así como “la administración”)  y la importancia de su adecuación para tal actividad.

Me gustaría poner un ejemplo que me toca más de cerca, el de la localidad de Villarrubia de los Ojos, en la provincia de Ciudad Real, localidad en la que me he criado y de la cual formo parte.

Os pongo en situación, una localidad Castellano Manchega, con unas cifras como las que indica su ficha de Wikipedia, con algo más de 11.000 habitantes y con una economía basada en la agricultura y la construcción.

 ¿Pensáis que el turismo puede ser una solución a la reconversión de una población, así como una vía más de subsistencia?

En mi opinión está claro de que debe ser tenido muy en cuenta, más si cabe cuando nos encontramos en una zona privilegiada en la que poco se ha hecho con cabeza. Lo que bajo mi punto de vista te atribuye un valor más diferenciador es el salvaguardar lo que te hace único y diferente con el resto del mundo. Cuidar desde lo material a lo inmaterial para poder transmitirlo y hacer un una visita una experiencia organizada y completa.

Podríamos deducir rápidamente lo que hace único a esta localidad, su emplazamiento en un lugar singular, tanto por el valor natural como por el histórico, no hay 2 lugares iguales igual que no hay dos personas iguales. Por lo tanto, ¿porque no luchar por el interés patrimonial natural y arqueológico? El pueblo pide a gritos una puesta en valor y una articulación ordenada bajo un plan de base. No podemos plantearnos vivir del turismo y empezar la casa por el tejado….,¿En que somos nosotros buenos? ¿Que tenemos que no tengan otros?

¡Tenemos naturaleza!

  • Tenemos vías pecuarias apuntaladas, cerradas y bloqueadas.
  • También tenemos grandes extensiones de cauces cultivados.
  • Tenemos arboles emblemáticos que se han caído por el paso del tiempo y por no cuidarlos.
  • Usamos nuestro territorio para cultivar y cazar, pero no para divulgación y conocimiento.

 

¡Tenemos historia!

  • Tenemos kilómetros y kilómetros de yacimientos sin escavar, expoliados y transformadas por la acción del hombre.
  • Tenemos casas señoriales antiguas que se derrumban con total impunidad.
  • Tenemos un casco histórico sin una ley de urbanismo clara.
  • Tenemos monumentos que se rehabilitan y se “restauran” sin salvaguardar su valor.
  • Tenemos decenas de casas de labranza destruidas por el paso del tiempo.
  • Tenemos tradiciones olvidadas las cuales se dejan morir sin ningún cuidado.

Seguro que hay algunas que me dejo por el tintero y también  hay cosas que se están haciendo, pero creo que el problema de base no se ataja. Nadie va a venir a alojarse a un hotel o a conocer un fin de semana un determinado pueblo si la oferta complementaria es pobre o si no se le aporta más sentido al proyecto. Hay que atribuirle al pueblo la esencia de siempre de un lugar, eso que notas cuando aparcas el coche en Almagro o incluso antes, cuando notas las vibraciones del coche en las calles empedradas. Eso es lo que demanda el turista y es lo que hay que proporcionarle.

Para terminar una pequeña reflexión:

“Los destinos somos todos pero los encargados de marcar el camino, nos guste o no nos guste , están en manos de la administración (local, provincial, autónomica y central) y son ellos los que desde una posición privilegiada marcan las directrices que los agentes privados ejecutamos. Por lo que, dejemos de hablar tanto y empecemos de una vez a planificar y a ejecutar, ya que para llevar un proyecto adelante con buenas intenciones no basta, y como dirían en mi pueblo “aquí debemos de pringar desde el primero hasta el último” .