En el Turismo como en todo en la vida siempre hay listos y listillos. Es muy típica la frase “hecha la ley, hecha la trampa” no porque vayamos en los márgenes de lo preestrablecido estamos incurriendo en malas artes, pero simplemente utilizar el sentido común nos puede ayudar a salir airosos de muchas situaciones o simplemente a exprimir nuestros recursos. En la mayoría de los casos actuamos de forma impulsiva ante situaciones “evidentes”, lo queremos es organizarlo cuanto antes mejor y que nos suponga en menor “trauma” posible.

El otro día me llamó mucho la atención este artículo de Huffingtonpost, donde se citan algunas triquiñuelas que algunos realizamos como turistas, simplemente porque ya sabemos más o menos como funciona el tema. Muchos ya lo tenemos interiorizado y como he comentado antes, la mayoría no nos detenemos a pensarlo, simplemente nos dejamos llevar por el impulso y no queremos marearnos.

El listado de consejos que comentan en el artículo son:

  • Dos billetes de ida puede ser más baratos que uno. Resulta curioso que dos billetes de ida puedan ser más económicos en 2 compañías diferentes que un billete único. Pues este tema ocurre, y webs como Kayak o Skyscanner lo tienen en cuenta, compilan automáticamente itinerarios que tienen dos billetes de ida en diferentes aerolíneas como parte de sus opciones de reserva.
  • Mentir a la compañía aérea puede ahorrarte pasta. Viajar a ciudades periféricas con escala en ciudades importantes puede resultarte más económico que viajes entre núcleos importantes. Si en la escala te bajas del avión,puedes ahorrarte el dinero que te costaría conectar esos dos núcleos importantes, ya que ahí las compañías inflan los precios.
  • Precios en el hotel son “negociables”. El tema de la negociación puede ser bastante matizable, si nuestro hotel en última hora esta vacío ¿no nos interesaría hacer una mejora para captar al cliente?. Por otro lado, si un cliente nos llama después de vernos en Booking., ¿no nos interesaría hacerle una mejora para que no nos pillen la comisión? Son cosas lógicas, no quiero que parezca que es un mercadillo, sino que como buenos comerciales debemos aprovechar la oportunidad y captar al cliente.
  • Eliminando las cookies puede salirle el vuelo más económico. Los misterios de la inflada de precios muchas veces son consecuencia de las cookies que estas compañías aéreas “inyectan” en nuestros equipos. Si estás con la mosca detrás de la oreja con una subida precipitada de precio prueba a borrar las cookies y volver a consultar el precio, puede que esta sea una solución para pagar el precio “real” del billete.
  • Los empleados de las aerolineas tienen más poder que lo que piensas. No nos conviene encararnos con nadie y menos con la persona encargada de revisar los billetes a la hora de embarcar, por poner un ejemplo. Si ellos quieren están en el derecho de revisar su equipaje o enviarlos a una línea de seguridad. Por otro lado, ellos también podrían facilitarle la vida en casos como una cancelación y el poder pillar la próxima salida a tu destino.
  • Los billetes individuales pueden ser más económicos que los de grupo. La idea que la compra “masiva” siempre es más económica que la venta individual no siempre se cumple en las aerolíneas, por lo que si reserváis en grupo no olvides de estudiar las 2 opciones, ya que te puedes llevar una agradable sorpresa y ahorrarte unas pelillas.
  • El recepcionista puede ser tu peor pesadilla. Ya nos lo decían de pequeños “hay que ser buenooooss”, pues a la hora de hacer el check-in en un hotel también, si le tocamos las narices al recepcionista nos puede poner en la habitación con bonitas vistas a un patio interior o con sonido del autovía, por lo que mejor portarnos educadamente siempre, tenemos mucho más que ganar.

Me parecía curioso compartir estos pequeños consejos con vosotr@s, tanto por la parte del consejo al consumidor,  analizar como el sistema está montado, ya que no siempre es infalible y verlo desde ambas perspectivas. La idea es aprovechar las posibilidades y utilizar el sentido común en los límites que se nos permite. Hay veces que nos podemos sentir utilizados, y eso si que nos genera un malestar que no se paga con dinero.

¿Algún consejo más?

 

Fuente de la imagen: http://www.ojodigital.com/