No puedo evitarlo, cuando alguien habla de contenido de valor solo puedo sonreír y ser un poco incrédulo.  El concepto de valor es tan ambíguo…., raramente tocamos con la tecla, y suele ser el mismo error que cometemos en la mayoría de las acciones de marketing, ¡nos cuesta sudores y lágrimas ponernos en el lugar del cliente!.

Si hay algo que debemos hacer a la hora de realizar cualquier acción de marketing es ponernos en los zapatos de nuestros clientes y pensar como ellos. A partir de ahí podemos empezar a generar ese contenido de “valor” que todo buen gurú que se precie debe meter en sus charlas.

Cuando ya sabemos que contenidos podemos desarrollar en base a que cliente tipo, debemos tratar de darle un giro en base a nuestros objetivos como marca, establecimiento, startup, consultora…,  una de las máximas en generación de contenidos son los objetivos. El retorno de un post es fácilmente medible en relación al tráfico que genera, o si nos planteamos otro tipo de objetivo, siempre podremos medirlo, atribuyendo valores como conversiones.

Me ha parecido bastante interesante poder realizar una clasificación de contenidos que vaya en relación a las expetativas que queremos generar con nuestro contenido:

  • Contenidos Divertidos.

Si nuestro contenido es un tostón…, pues vamos por un mal camino. Debemos de tener en cuenta esa parte más irracional de nuestro público y conseguir atacarla. Nos movemos por impulsos y como dice el refrán “más vale caer en gracia, que ser gracioso” por lo que intentemos caer en gracia sin llegar a ser vulgares. La idea es entretener, y el valor precisamente recae en eso, en ser entretenidos. Sino que se lo digan a Vodafone con su Cooking Ideas.

  • Contenidos Formativos.

Dentro de esta tipología de contenido atacamos a la parte más práctica y racional. Aquí es donde buscamos la utilidad de nuestro contenido. El típico tutorial o el como llegar…, Nuestro posicionamiento viene muchas veces por contenidos que son socorridos. Seguro que sois de lo que buscáis cada semana las dimensiones de las imágenes de Facebook. ¿Verdad? 😉

  • Contenidos Persuasivos.

Con el tema de la persuasión volvemos de nuevo a una parte más emocional del proceso de consumo de contenido. Tratamos de captar a partir de informaciones con una finalidad atractiva para nuestros visitantes. Jugamos con la intriga y con el caramelo…, El típico rellena este formulario y descarga el ebook, o la suscripción por el cupón de descuento. Estas cosas nos gustan y ¡Lo sabes! 😉

  • Contenidos de Conversión.

Este contenido sería en palabras de Tom Cruise el contenido: “show me the money”. Algo así como me la vas a colar y lo sabes, pero es tan sugerente que voy a caer. Ejemplos claros como “Dejame tu email y tienes wifi gratis” CONVERSIÓN!! ^_^ – O el déjame tus datos y te llevas la tarjeta de fidelización CONVERSIÓN!! 🙂

En realidad se trata de un juego entre racionalidad y emoción. Algunas personas responden recursos  emocionales y otras responden mejor a un recurso racional. Con el fin de cubrir todos los ángulos, lo más recomendable sería cubrirte las espaldas y realizar contenidos de todo tipo, tanto racionales como emocionales. Una vez tu estrategia de contenidos vaya rodando, verás la aceptación que tiene en tus clientes.

¿Preparado para generar “contenido de valor“?

Imagen gracias a: mamacolive.com