Seguro que hay muchos que han oído ruido sobre economía colaborativa y no se han molestado ni tan siquiera en leer su significado, para esos aquí les hago un copia y pega de la Wikipedia sobre el concepto de consumo colaborativo:

“El Consumo colaborativo o Economía colaborativa es un sistema económico en el que se comparten y se intercambian bienes y servicios a través de plataformas digitales.1 Se refiere a la manera tradicional de compartir, intercambiar, prestar, alquilar y regalar, redefinida a través de las tecnologías de la información y la comunicación y la nuevas maneras de medir la reputación de las personas.”

Mucho se está escribiendo sobre economía colaborativa, razones más que de sobra para que haya defensores y detractores de lo que es un cambio en el paradigma de economía capitalista y de consumo sobre la que estamos instaurados. No cabe duda que todo debe de partir de una regularización que sirva de marco común a todos las empresas que quieran tener un hueco en este libre mercado. Una cosa puede ser sentar unas bases que coordinen esta corriente y otra muy diferentes es acabar con las ideas de nuevas iniciativas que enriquecen la actividad turística.

Me interesa más la parte creativa que la burocrática, dado que de está segunda se encargan otros, que son los que determinan las reglas del juego. Mientras hay muchos que lloriquean en relación a estos nuevos modelos, les recomendaría que tomaran nota y supieran adaptarse a una demanda que posiblemente ellos no estén cubriéndo.

Vamos a realizar un listado de alternativas en relación a lo que podemos entender como economía colaborativa y que el mercado nos ofrece para enriquecer nuestra experiencia turística:

  • Compartir Bicicleta. Para los amantes de las dos ruedas, el poder disfrutar del destino encima de la bicicleta es algo imprescindible que aplicaciones de economía colaborativa pueden proporcionar. Proyectos como CirculaEnBici y Bicilcleta Pública han creado un mapa con la mayoría de proyectos bicicleta pública en España.
  • Viaja y trabaja sin problemas de sitio. Nunca el turismo de negocios ha tenido tanta flexibilidad como con plataformas como SpaceBee.com o CoworkingOn, pudiendo viajar sin riesgo de no encontrar lugar donde trabajar en un momento dado.
  • Alojamientos temporales P2P. El principal motivo de las iras de muchas asociaciones hoteleras. El alojamiento P2P regularizado posee un gran potencial de cara al turista, y no solo a precio, sino por proponer alternativas que hoteles no han sabido ofrecer. Airbnb y Bemate son dos de los referentes en que aplican comisiones tanto al alojador como al alojado.
  • Intercambio de casas. Para todo aquel que no pueda permitirse salir de vacaciones, existen modelos que permiten intercambiar casas y poder conocer otros lugares por precios reducidos evitando pagar por el alojamiento. Proyectos como Knok y MyTwinPlace son dos proyectos que apuestan por este modelo.
  • Acampadas en terrenos privados.  Las zonas de acampada no serán un problema cuando los terrenos privados puedan ser aprovechados por aquellos que quieran un hueco en el que buscar cobijo. El proyecto Gamping se convierte en una dura competencia de los campings.
  • Intercambio de objetos. En muchas ocasiones necesitamos elementos que difícilmente podemos transportarlos y que comprarlos se nos saldría del presupuesto. Existen plataformas como AwaynShare, una comunidad para que viajeros y locales compartan el material difícil de transportar.
  • Intercambio de billetes. Existe una plataforma como ChangeYourFlight para cambio de billetes cuando no puedes volar, o TrenHub para intercambio o reventa de billetes de tren.
  • Experiencias autóctonas en destino. Podemos encontrar una gran oferta de plataformas que proponen guías autóctonos y experiencias en destino con lugareños. Trip4Real  o Sherpandipity son ejemplos de propuestas interesantes en una línea de mejora de experiencia. Hay también proyectos que se centran el la parte gastronómica, uno de ellos es Eathwith, que propone ir a comer a casas de gente del lugar.
  • Wifi en destino. Si eres de los que no puede estar sin Wifi, el proyectoFON propone que compartas tu wifi (con seguridad y límites) y así puedes acceder a wifis de todo el mundo.
  • Diferentes vías para el transporte. Existen diferentes formatos que van desde el compartir trayecto, alquiler de coche entre particulares, alquiler de coches particulares o incluso de reservas de parking. Las plataformas más conocidas por todo lo que se han hablado de ellas son Uber o Blablacar. Aunque también hay otras opciones para los amantes del caravaning como Areavan, plataforma de alquiler entre particulares de autocaravanas y campers.

Estas son algunas de las líneas sobre las que rige la economía colaborativa en relación al sector turístico. Complicado fijarlas todas, ya que el turismo es tan transversal, que muchas son las utilidades que podemos encontrar.

La idea de este artículo es que se pueda conocer hacia donde se dirige el mercado, ya que este fenómeno o como queramos llamarle, ha llegado para quedarse, y mucha de esta tecnología puede ser utilizada por los modelos tradicionales, ya que no siempre el precio es la razón para justificarse. Las distancias se acortan y hay cosas que nunca cambian, o no te suena eso del “cliente siempre tiene la razón“. 😉